UNA ARANDA DE DUERO MUY DULCE… ¡MÁS ALLÁ DEL LECHAZO!

Junio ha sido un mes para los más gourmets. Las Jornadas del Lechazo han vuelto a poner a Aranda de Duero en el epicentro del mapa gastronómico, pero sus postres no se han quedado atrás…

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Ha sido un mes cargado de sabor, de olores y aromas de los que llegan hasta el paladar. Los 8 asadores participantes en las vigésimo terceras Jornadas del Lechazo han sorprendido y a lo grande a todos los comensales con su buen hacer y maestría en la elaboración del suculento Lechazo Asado de Aranda. Sin embargo, no ha pasado desapercibido para prácticamente nadie un ‘dulce’ detalle: la sorprendente selección de postres.

 51 del Sol, Aitana, Hotel Montermoso, Tudanca, El Ventorro, La Casona de la Vid, Casa Florencio y Lagar de Isilla. 8 asadores que durante el mes de junio han hecho las delicias de arandinos y visitantes sacando de sus hornos una tras otra, bandejas de barro con impresionantes piezas de lechazo asado.

Pero lo que también han estado haciendo y con excelente habilidad, ha sido poner una nota de dulce para cerrar unos grandes menús. De entre todas las elaboraciones que se han podido saborear a la hora de la tan popular sobremesa arandina, los comensales han dado buena cuenta de creaciones diversas y muy interesantes.

‘Tarta de Pistacho de Fombellida y su helado’, ha sido la propuesta de 51 del Sol. Un sabor dulce y delicado, con un punto de cremosidad excelente que invita a dar buena cuenta de ella en pocas y bien colmadas cucharadas. Aunque si de cremosidad se trata, Hotel Montermoso ha puesto todo de sí para ofrecer una espectacular ‘tarta de queso’, de esas que pasas la cuchara por los bordes y se produce un momento hipnótico.

Tudanca ha apostado este año por un emblema de su casa, la ‘tarta de hojaldre Tudanca’. El juego de contrastes entre texturas y sabores ha sorprendido a propios y extraños, pidiendo algunos una ración extra fuera de menú. Como para El Ventorro es sumamente complicado poner un postre, ha ofrecido la opción de que sea el comensal el que tome la difícil decisión de cerrar una comida memorable, decantándose por una tarta de frutas, una leche frita o un suave pudding. Por su parte, el asador Aitana ha apostado por una fresca panna cotta con sorbete de mango, muy celebrada por la clientela por su frescura, suavidad y perfecto balance entre el azúcar y la leche de la panna cotta, con la ligera acidez y el inconfundible toque afrutado del mango.

La Casona de la Vid y el Lagar de Isilla no han querido poner en una encrucijada a sus comensales y han optado por ofrecer una rica tarta de hojaldre con crema y nata. Solo de ver la cuchara romper la lámina de hojaldre hasta llegar al corazón cremoso, una parte de tu cerebro hace ‘click’ y el resto es mejor imaginárselo. Igual que la torrija Florencio, de Casa Florencio. Un guiño a la popular y conocidísima Semana Santa de Aranda de Duero, con un postre reconocido, laureado y celebrado por sus comensales en más de una ocasión. Porque una buena torrija es apetecible los 365 días del año.

Más allá del lechazo, más allá de su incuestionable sabor, su textura y su liturgia de preparación… Aranda de Duero es tierra de buen comer y nadie que se jacte de haber tenido una velada fantástica a la mesa, ha declinado un postre. Como su lechazo, la repostería de la ciudad burgalesa es también seña de identidad.

 

Más información: www.asohar.es

www.lechazo.es

https://www.arandadeduero.es/